dijous, 14 d’abril del 2011

Insecto hoja/palo


Los fásmidos o fasmatodeos son un orden de insectos neópteros, conocidos comúnmente como insectos palo e insectos hoja debido a su aspecto corporal. Se conocen unas 2.500 especies. Son un grupo especializado en el camuflaje con colores, formas y comportamientos extraordinarios que los confunden con la vegetación sobre la que habitan y de la que se alimentan.
Entre los fásmidos se encuentran los insectos más pesados (Heteropteryx dilatata con sus 30-40 gramos de peso) y los más grandes (Phoabeticus kirbyi con sus 32,8 cm de longitud).

Insectos hoja: formas aladas, de cuerpo ancho, aplanado dorsoventalmente, con expansiones laminares en las patas y similares a hojas.


Viven generalmente sobre arbustos y árboles de los que se alimentan.
CULTIVO DE FRESAS

Verano: período con influencia de días largos y temperaturas elevadas, la planta crece y se multiplica vegetativamente por emisión de estolones.

Otoño: con incidencia de días cortos y temperaturas descendentes, se da una paralización progresiva del crecimiento, con acumulación de reservas en las raíces. Comienza la iniciación floral y la latencia de la planta.

Invierno: período de días cortos y bajas temperaturas en el que se produce una paralización del crecimiento, hasta que la planta acumula el frío necesario y sale de la latencia.

Primavera: con la elevación de las temperaturas y el alargamiento progresivo de los días, aparece una reanudación de la actividad vegetativa, floración y fructificación, aumentando con la longitud del día.
 
La fresa es un cultivo que se adapta muy bien a muchos tipos de climas. Su parte vegetativa es altamente resistente a heladas, llegando a soportar temperaturas de hasta –20 ºC, aunque los órganos florales quedan destruidos con valores algo inferiores a 0 ºC. Al mismo tiempo son capaces de sobrevivir a temperaturas estivales de 55 ºC. Los valores óptimos para una fructificación adecuada se sitúan en torno a los 15-20 ºC de media anual.

La fresa es un cultivo muy exigente tanto en las cantidades de agua, muy repartidas y suficientes a lo largo del cultivo.